POESIA

 

XXXVI PREMIO HISPANOAMERICANO DE POESIA “DIEGO DE LOSADA”.

 

El Jurado estuvo formado por María Turiño, Yolanda Clemente y Laura Sanabria, actuando como secretaria María Jesús Rodríguez. El Jurado otorgó el Premio Diego de Losada de Poesía 2017  al poema “De plumas y pinceles”, cuyo autor es  Pablo García-Inés Aguado, de Madrid.

 

El accésit del Premio Diego de Losada de Poesía recayó en el poema “Trincheras”, cuya autora es Cora Alvarez Blanco,  profesora de Lengua, de Mérida Badajoz.

 

El ganador, Pablo García-Inés Licenciado en Periodismo, Economía y Antropología. Ha trabajado en proyectos documentales de cine y televisión. En la actualidad es jefe de investigación en la productora 93 Metros y colabora en eldiario.es

 

 

De plumas y pinceles

 

Despiértame en una hora,

creo que me dijo.

 

Y yo besé el espacio desnudo

entre sus pies y sus ojos,

ya cerrados sin acabar la frase.

 

Ojalá pintara, pintara, me dije.

Hacer de su espalda

la oreja que no pienso cortarme,

sumergirme en el último éxtasis de la noche

y llevarla como Gioconda o Venus

a habitar desnuda

los arrogantes blancos

de mis cuadernos.

 

Pero yo no pinto.

Yo disuelvo sus recuerdos en palabras,

en 24 colores combinados,

para que el día en que su ausencia

sea un triste bodegón inerte,

pueda yo escapar de los contornos,

de los trazos, las curvas, y las sombras,

y sumergir mis ojos

en la sal de sus letras.

 

Pero hoy no,

por unas horas,

habrá silencio de plumas y pinceles.

Porque esta fría noche de noviembre,

ni Goya y su maja, ni Dalí con su Gala,

ni Galeano y sus abrazos y fueguitos,

ni la canción desesperada de Neruda,

podrán acercarse siquiera a describirla,

durmiendo,

                      así,

                                    como ella duerme.

 

 

 

Pablo García-Inés.

PREMIO HISPANOAMERICANO DE POESIA DIEGO DE LOSADA 2017

 

 

 

 

 

 

Trincheras

 

 

 

I

 

 

Mi calle conduce a una guerra.

No tengo la certeza, lo presiento.

También lo intuye el perro triste del vecino,

el camión de la basura en la hora del silencio,

el chico con mirada ausente de la barra que me dice

—La vida pasa rápido, te darás cuenta—.

Mi calle conduce a una guerra.

Yo aprendí que los sinónimos son palabras

con significados próximos,

como tu piel a mis miedos,

mi calle conduce a una luz rota, intermitente,

mi calle conduce a las ganas, al sexo,

al amor venerado y maldito,

al amor deseado y temido,

a mí, a los amantes que nunca jamás han de serlo.

Mi calle conduce a una guerra;

no he encontrado aún la trinchera,

mi calle me lleva a una guerra

y yo estoy herida y desarmada en un conflicto

que es mío

y no lo es.


II

 

Somos los pedazos de un todo que nunca llega.

La luz encendida de madrugada en una calle a oscuras.

La palabra atrapada en una mirada con ganas de más.

Una cerveza en un bar, sin terraza ni conversación.

La lectura silenciosa de un libro en el parque.

El soliloquio del insomnio en la cama.

Nos duele la intimidad a solas y estamos tan solos entre los demás...

Como un fuego asfixiado en un tarro de cristal,

mágicos y abandonados en este punto del universo.

                                                                              III

 

 

Como una flor rebelde que crece entre el pasto quemado,

un ciervo en la niebla,

la última luz del invierno.

Escucho tu risa

y cuestiono

la extraña manera en que nos educaron.

 

 

Cora Álvarez Blanco

ACCESIT DEL PREMIO HISPANOAMERICANO DIEGO DE LOSADA DE POESIA 2017