POESIA

El Jurado del XXXV Premio Hispanoamericano Diego de Losada de Poesía estuvo formado por  Dña. OLGA MATEOS CHARRO,  Dña. BEATRIZ CRIADO GONZÁLEZ, Dña. LAURA LLAMAS ROMÁN y Dña. MARIA JESÚS RODRIGUEZ FREIRE que  actuó como Secretaria del Jurado.  Concedió estos premios:  

 

-       Primer Premio Diego de Losada 2016, por unanimidad al poema titulado QUERENCIA DE LA NOCHE, cuya autora es: Estefanía Cherequini Cabezas. (Madrid)

 

-      Accésit del  Premio Diego de Losada 2016, por unanimidad al poema titulado  “PAISAJE DE ASFALTO", cuyo autor es: Juan Lorenzo Collado Gómez (Albacete)

 

 

 

 

QUERENCIA DE LA NOCHE

 

Querenciada con la noche

la busco por doquier

torpe

cegada por luz artificial que

la aniquila

la extingue y

me confunde.

 

La añoro

la extraño

anhelo su paz, su consuelo

su manto de silencio

descanso de la fatiga del vivir

y el morir de cada día.

 

Nostalgio su ser oscuro

sereno, apaciguado

la madre noche

que perdona,

el amparo seguro donde

despojarme del disfraz diurno

y al fin reconciliarme

con mi sombra.

 

Quiero reencontrarme

en la noche que me trasciende.

 

Deseo bañarme en noche,

festejar las estrellas, adorar a la luna,

reverenciar el profundo silencio

bendecido por el canto de mil

grillos, búhos, sapos, lobos.

 

Me urge recuperar lo oscuro

alabar a la noche

a nuestra mitad noche.

 

Para no olvidar

que toda yo

me volveré noche

y retornaré a su seno.

 

Y mientras tanto

buscaré su mirada

aguda, profunda, infinita,

llena de misterios,

que el sol misericordioso

me oculta cada día.

 

Estefanía Chereguini

 

 

 

 

 

 

PAISAJE  DE ASFALTO

 

I

Cada día queda más polvo escondido

sobre todas las calles de este viejo

pueblo que va a morir frente al espejo

pintado de pasión sin colorido.

 

Hace tiempo que lleva descosido

el nombre del futuro. Su aparejo

se rompió y el tiempo fue vencejo

que se marchó sin un solo quejido.

 

Hay tantos recuerdos en el pasado

que sin voz invadió la decadencia

desde su corazón deshilachado.

 

Me resisto a ser yo también ausencia,

dejarlo aquí tan solo, abandonado

al frío con dolor e indiferencia.

 

 

II

Con sus pasos cansados es la anciana

la luz que surge en el balcón y riega

los geranios, no importa tanta brega,

llenando de color cada ventana.

 

Caen las gotas como de campana

repleta de hojas que llenan la vega

del corazón. Es el alfa y omega

que en cada parte de la mujer mana

 

No imagina que con su iniciativa

su hogar es el confeti de una fiesta

que con tanto desvelo ella cultiva.

 

Hace el gris del asfalto una floresta

para la música, es la alternativa

de aves y niños, es toda una gesta.

III

El pajarillo es parte de la escena

del barrio desde que recuerdo. Presta

al gris de nuestras calles una fiesta

de luz. Su colorido de verbena.

 

Son su nido las ramas de hierbabuena,

hojas y trozos de calle, le resta,

tal vez, colgar a la hora de la siesta

el silencio que el sol pinta en la arena                                                      

 

El pájaro de mi calle es el viento

que va todos los días de una ventana

a otra dejando su belleza y aliento.

 

Es libre. Es un tañido de campana

entre la rutina  y el abatimiento

de calles donde habita la desgana.

 

 

IV

Nada queda del tiempo fugitivo

cuando dentro de la vieja buhardilla

íbamos construyendo con arcilla

un sueño que creí nuestro cautivo

 

Algún recuerdo queda en el archivo

del  ayer, el color de tu mejilla,

un beso, tu cabello, la cuartilla

con notas de amor y un adiós furtivo

 

Ya sé que ahora no vale de nada

decirte otra vez que aún te quiero,

que cada mañana eres alborada.

 

Que cada día voy por el sendero

que va tu puerta y busco tu mirada

aunque solo quede el frío de enero.

V

La noche hace su ronda. Vigilancia

sobre las calles y aunque no lo admita

siempre con la alborada tiene cita

y hace del tiempo diaria circunstancia.

 

¿Qué será de ella cuando su arrogancia

sea luna y su cuerpo de antracita

un ser deshilachado como espita

donde quedan los sueños a distancia?

 

Es la noche tenaz, ligero viento

que tras esquinas y sombras se esconde

imponiendo su voz y claro acento.

 

Hay tanta fantasía allí adonde

no nos queda ni tan siquiera aliento

y ahora el eco es voz que no responde.

 

 

 

JUAN LORENZO COLLADO.